Estaba en una plazoleta esperando a alguien. Había niños jugando bastante cerca. De repente me percaté que por alguna razón uno de como 6 me escudriñaba. Entonces se acercó y no se porqué me preguntó... “¿eres un mago?” (¡ajaaaa! mago... m-a-g-o) nunca esperé que alguien alguna vez me hiciera esa pregunta fuera del blog. Así que me agarró tan de sorpresa que sólo atine a mirarlo sorprendido... y únicamente atiné a decirle “Pero no se lo digas a nadie” entonces el chiquito abrió los ojos y la boca y se fue corriendo. Ahí nomás llegó mi amiga y me fui.