Y ... El Rey de la Navidad 2010 en el blog es .... lo reconoces?
Como todos los años te envío mis saludos por las fiestas de fin de año. Esta vez no sólo con la tradicional aparición del Gordo de Rojo sino del adorable Baguatherium.
Eran tiempos de grandes cambios, la separación final de Sudamérica y la Antártida, con la consecuente transformación de ésta en una isla fría marcaría grandes cambios en todo el planeta. Pero mientras que allá abajo La Tierra veía la desaparición de los bosques antárticos y su reemplazo con tundra, y mientras el frío creciente marcaba la cuenta regresiva a la existencia de gran parte de la fauna del ahora continente helado (hasta tenían sus peresozos de tierra)... más al norte otra isla enorme se convertiría en un laboratorio de vida. El aislamiento produciría en la "isla" de Sudamérica animales totalmente propios y muchos bastante extraños, algunos con bastante parecido a los camélidos, liebres, elefantes, caballos, y demás de otras latitudes... sin serlo.
Baguatherium era un robusto animal de unos 3 metros de largo y 2.5 toneladas de peso. Por sus dientes parecía que solía andar masticando plácidamente en campo abierto, algo acorde al mundo en que vivía. Sin embargo, en un mundo tan cambiante, esta primitiva pero magnífica criatura (y todo su grupo familiar) se extinguirían sin dejar descendencia en la actualidad. Le pusieron Baguatherium porque
sus restos se hallaron en la Formación El Milagro (1990, José Sanchéz), cerca a la localidad de Bagua Chica, en el norte peruano. Y jaureguii por un poblador de la zona que colaboró mucho en la conservación de estos fósiles. A pesar de que el material es fragmentario, el fósil de esa zona peruana de Utcubamba, sería uno de los restos de piroterio mejor conservados.
¿Por qué dije "fogoso" en el título? Es que esta criatura pertenece a un clan de pezuñentos robustos y con enormes colmillos al que, a fines del siglo XIX, Ameghino bautizó como los Pyrotheria (del griego pyr, fuego, y thêrion, bestia o sea "bestias de fuego") porque originalmente fueron descubiertos en rocas de ceniza volcánica en Patagonia.
Lima, como capital del Perú y una de las ciudades más importantes de América por varios siglos, recibió varias oleadas de exploradores e investigadores a lo largo de su historia. Hasta antes de la independencia las colecciones científicas solían ser enviadas a Europa, pero en 1850 el investigador de origen italiano Antonio Raimondi fue comisionado por el Dr Cayetano Heredia (Rector de lo que hoy es la Facultad de Medicina de la UNMSM*) a organizar un museo de historia natural. Los especímenes fueron colectados de diferentes sitios del país. Pero el tiempo pasó y las sombras de la Guerra del Pacífico (1879-1883) hicieron que muchas cosas valiosas se perdieran o se olvidaran por muchos años (y en algunos casos por siempre). Sin embargo, parte de aquellas colecciones antiguas pudieron ser recuperadas y una nueva era comenzó con la fundación oficial del Museo de Historia Natural Javier Prado en 1918. Javier Prado fue un importante impulsor del museo así como el Rector de la UNMSM* que "fundó" el museo.





