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jueves, agosto 30, 2007

Los Mosquitos de Santa Rosa

mosquitos mosquitoes
Creo que una de las razones por las que siempre me cayó muy bien la figura de Rosa de Lima es, aparte del que ella fue una peruanaza hasta el tuétano como aún recuerdan las tradiciones de la época en que Lima era asolada por los piratas holandeses, el que compartimos la afición por los bichos, como ya todos por acá saben (como que por algo dejo constar a diestra y siniestra siempre me han gustado). De Rosa queda una tradición recogida en el libro de Ricardo Palma: "Tradiciones Peruanas".

Los Mosquitos de Santa Rosa

Sta Rosa de Lima por Claudio Coello, the book in the bottom of the picture says: ROSA CORDIS MEI TU MIHI SPONSA ESTO ANCILLA TVA SVM DOMINE
Cruel enemigo es el zancudo o mosquito de trompetilla, cuando se le viene en antojo revolotear en torno a nuestra almohada, haciendo imposible el sueño con su incansable musiquería. ¿Qué reposo para leer ni escribir tendrá un cristiano si en lo mejor de la lectura o cuando se halla absorbido por los conceptos que del cerebro traslada al papel, se siente interrumpido por el impertinente animalejo? No hay más que cerrar el libro y arrojar la pluma, y coger el plumerillo o abanico para ahuyentar al malcriado.
Creo que una nube de zancudos es capaz de acabar con la paciencia de un santo, aunque sea más cachazudo que Job y hacerlo renegar como un poseído.
Vitral de Rosa de Lima St Rose of Lima
Por eso mi paisana Santa Rosa, tan valiente para mortificarse y soportar dolores físicos, halló que tormento superior a sus fuerzas morales era el de sufrir, sin refunfuño, las picadas y la orquesta de los alados musiquines.
Y ahí va, a guisa de tradición, lo que sobre el tema tal refiere de los biógrafos de la santa limeña.
Sabido es que en la casa en que nació y murió la Rosa de Lima, hubo un espacioso huerto en el cual se edificó la santa una ermita u oratorio destinado al recogimiento y penitencia. Los pequeños pantanos que las aguas de regadío forman, son criaderos de miriadas de mosquitos y como la santa no podía pedir a su Divino Esposo que, en obsequio de ella, alterase las leyes de la naturaleza, optó por parlmentar con los mosquitos. Así decía:
– Cuando me vine para habitar esta ermita, hicimos pleito homenaje los mosquitos y yo, de que no los molestaría, y ellos de que no me picarían ni harían ruido.
Y el pacto se cumplió por ambas partes, como no se cumplen... ni los pactos politiqueros.
Aun cuando penetraban por la puerta y ventanilla de la ermita, los bullangueritos y lanceteros guardaban compostura hasta que con el alba, al levantarse la santa, les decía:
– ¡Ea, amiguitos, id a alabar a Dios!
Y empezaba un concierto de trompetillas, que sólo terminaba cuando Rosa les decía:
– Ya está bien, amiguitos: ahora vayan a buscar su alimento.
Y los obedientes sucsorios se esparcían por el huerto.
Ya al anochecer los convocaba, diciéndoles:
– Bueno será, amiguitos, alabar conmigo al Señor que los ha sustentado hoy.
Y repetíase el matinal concierto, hasta que la bienaventurada decía:
– A recogerse amigos, formalitos y sin hacer bulla.
Eso se llama buena educación, y no la que da mi mujer a nuestros nenes, que se le insubordinan y forman algazara cuando los manda a la cama.
No obstante, parece que alguna vez se olvidó la santa de dar orden de buen comportamiento a sus súbditos; porque habiendo ido a visitarla en la ermita una beata llamada Catalina, los mosquitos se cebaron en ella. La Catalina, que no aguantaba pulgas, dio una manotada y aplastó un mosquito.
– ¿Qué haces hermana? –dijo la santa–, ¿Mis compañeros me matas de esa manera?
– Enemigos mortales que no compañeros, dijera yo –replicó la beata. ¡Mira éste cómo se había cebado en mi sangre, y lo gordo que se había puesto!
– Déjalos vivir hermana: no me mates a ninguno de estos probrecitos, que te ofrezco no volverán a picarte, sino que tendrán contigo la misma paz que conmigo tienen.
Y ello fue que, en lo sucesivo, no hubo zancudo que se le atreviera a Catalina.
También la santa en una ocasión tuvo que valerse de sus amiguitos para castigar los remilgos de Francisquita Montoya, beata de la Orden Tercera, que se resistía a acercarse a la ermita, por miedo de que la picasen los jenjenes.
– Pues tres te han de picar ahora –le dijo Rosa–, uno en el nombre del Padre, otro en el nombre del Hijo y otro en nombre del Espíritu Santo.
Y simultáneamente sintió la Montoya en el rostro el aguijón de los tres mosquitos.
Y comprobado el dominio que tenía Rosa sobre los bichos y animales domésticos; refiere el cronista Meléndez que la madre de nuestra santa criaba con mucho mimo un gallito que, por lo extraño y hermoso de la pluma, era la delicia de la casa. Enfermó el animal y postrose de manera que la dueña dijo:
– Si no mejora, habrá que matarlo para comerlo guisado.
Entonces Rosa cogió el ave enferma y acariciándola dijo:
– Pollito mío, canta de prisa, pues si no cantas, te guisa.
Y el pollito sacudió las alas, encrespó las plumas y muy regocijado soltó un
Scared orange rooster Gallito Asustado
¡Quiquiriquí!
(¡Qué buen escape el que dí!)
¡Quiquiricuando!
(Ya voy, que me están peinando).

miércoles, julio 18, 2007

¿Hay cuento para calentarse?

Según la revista Kyodai en Japón a los niños les relatan cuentos de terror cuando hace demasiado calor para que "sientan escalofríos" y se refresquen. ¿Alguien tiene alguna sugerencia para nuestro invierno?

domingo, diciembre 19, 2004

Había una vez

A continuación les mando un resumen de un cuento de los que me contaba mi abuelita en las noches de chibolo... aunque recién de más grande me enteré de toda la historia qu les narro pues hay cosas que no son mucho para chicos, en realidad era sacado de un libro viejazo a mano, no impreso, que ha pasado de mano en mano por mi familia por quién sabe cuantas generaciones... por eso hay cosas que ahora me suenan fumadazas. El libro era sobre los 12 Pares de Francia, como señores feudales de gran importancia que eran el ideal cristiano en la época que los musulmanes o sarracenos querían conquistar Europa.
Tras mucho tiempo de monguear en España, el Sultán (.... ya me olvidé su nombre... Sonaba como a Balán pero ya no me acuerdo...) decide irse a conquistar la Galia (Francia) y tomar Roma para así aplastar al cristianismo. Pero no contaban conque los Pares de francia, grandes nobles guerreros estaban bastante alerta y estaban dispuestos a ser carne de cañón... pero parece que no eran muy analíticos pues a unos, dirigidos por Güi (algo así era el nombre) de Borgoña se les ocurrió ir a la Torre del Sultán a exigirle que se rindiera y se convirtiera al cristianismo... obviamente esto tampoco les sirvió de mucho... pues los musulmanes se les fueron encima y les invitaron a "alojarse" en las mazmorras de la torre... con tortura? supongo, ¿no? ¡mínimo!
El Sultán tenía dos hijos, el príncipe estaba combatiendo por su padre y la bella e inteligente princesa, de nombre Floripas, se ganó con el pase enamorándose de Güi a primera vista al parecer, así que con pretextos iba a las mazmorras a dejarles comida a los prisioneros cristianos.... claro que todo era un cuentazo para ver a su amado y parece que duró bastante tiempo la reclusión pues hasta Güi se enamoró de la princesa mora... y resulta que la cuidadora de la princesa Floripas se dio cuenta y la fastidiaba por eso y parece que pensaba delatarle con su apá, así que a Floripas no se le ocurrió otra cosa que invitarla a saltar al vacío desde lo alto de la torre... Sí pues la empujó del balcón.
En una de esas noches en medio del combate...sí seguía el combate mientras que claro que el Sultán seguía seguro en su Torre... se le ocurre a otro de gran jerarquía matar al latoso Güi para festejar su matri con Floripas y de paso bajar la moral a los cristianos al MATAR a algunos de sus "ídolos": los Pares, como Güi. Así que Floripas decidió que era hora de tomar medidas deseperadas ya que no quería casarse obligada con un viejo. Le mete una estocada al carcelero diciendo que era porque desobedecía a su apá el Sultán dándole comida a los prisioneros. Como se armó un chongazo por lo del carcelero, ella aprovechó y se fugó de la Torre con su amado y los otros cristianos (cómo les gustaban los pasadizos secretos en esa época!!!)
Mientras tanto afuera seguía el combate. El Sultán ya computaba que iba agarrar el cuerpo de Güi y se los iba a mandar en catapulta a los cristianos... pero a la hora de la hora... no pues! le avisan que para el juego no había ni uno... ni una: Su propia hija! El Sultán maldice a su hija y se pone peor, manda a todo sus ejércitos y con ayuda de otro recién llegado ejército moro les saca la mugre a los cristianos: Flechazos volando de uno y otro lado, choque de espadas, ¡todo un chongazo!
... Bueno para los cristianos no era un chongazo... varios Pares Cristianos murieron. El ejército árabe marcadamente superior prácticamente rodeaba a la coalición cristiana, ya pensaban en retirada cuando en eso el oscuro cielo abre sus nubes y en el cielo ven que llega hacia ellos un niño con la cabeza iluminada, vestido de guerrero, montado en un caballo y blandiendo una espada que despedía una luz brillante que espantaba a los musulmanes.... (les dije que era medio fumadaza la historia, pero recuerden que fue escrita para otra época).
Con esta aparición "milagrosa" los cristianos cobraron valor y decidieron perseguir a los musulmanes que huían espantados. Ya para esto (pasa más tiempo del que parece por mi relato) el príncipe hermano de Floripas se había hecho cristiano por una curación extraña que recibió tras haber estado en el borde de la muerte. Y claro, su padre el Sultán les maldijo más por traidores, y cuando los cristianos ganaron la batalla fue cuestión de tiempo para que la Torre del Sultán fuera tomada.
Como el Sultán no aceptó la conversión al cristianismo fue invitado al más allá! Le mataron, claro. El ex príncipe acabó de monje en Roma tras su conversión .... y en cuanto a Floripas y Güi fueron señores de la zona de España donde antes se afincaba el padre de ella según recuerdo... y no sé si comieron perdices por siempre.

viernes, febrero 02, 2001

Cuento griego, cuento indio


A propósito de coincidencias... es curioso que muchas cosas se repitan en culturas tan diferentes como en el caso de las apreciaciones de 2 pueblos sobre por ejemplo una constelación (me gusta ver el cielo estrallado sobretodo ahora en verano) como la Osa Mayor.... sino miren esto.

Según la leyenda griega, Zeus, padre de los dioses del Olimpo, se enamoró un día de la hermosa ninfa cazadora Calisto, que vivía en los bosques de Arcadia. Presa de un intenso amor, Zeus sedujo a Calisto. Hera, la esposa de Zeus, estaba tan celosa de la ninfa, que la convirtió en oso.

Pasó el tiempo y cierto día Arkas, hijo de Calisto, que también era cazador, se topó con un oso en el bosque. El animal era nada menos que su madre, pero Arkas no lo sabía. Estaba a punto de dispararle una flecha cuando Zeus intervino para impedírselo y revelarle la verdad. A fin de que Calisto no volviera a tener encuentros peligrosos de esa naturaleza, Zeus la tomó de la cola y la lanzó hacia el cielo. Luego el padre de los dioses olímpicos transformó a Arkas en oso y lo puso también en el cielo para hacerle compañía a su madre. Arkas es hoy la constelación de la Osa Menor, y la punta de su cola es la estrella polar, guía de navegantes y viajeros desde tiempos antiguos.

Pero Hera no estaba conforme. Después de todo, con Calisto dando vueltas en el cielo eternamente, Zeus podía ver a su amor cuando se le antojara. Así que la diosa llamó a su hermano, Poseidón, dios del mar, y le hizo prometer jamás permitir que los osos celestes, Calisto y Arkas, se acercaran a sus dominios acuáticos. Por eso la Osa Mayor y la Osa Menor nunca se ponen... en la latitud de Grecia; esta parte de la leyenda no tiene sentido por esto para otras latitudes.

Por lo general, las formas de la mayoría de las constelaciones les evocan imágenes distintas a observadores de culturas distintas. Pero las estrellas de la Osa Mayor también fueron asociadas con este animal por los indígenas del Nuevo Mundo. Una leyenda india de Norteamérica explica por qué cambian de color en el otoño las hojas de los bosques del norte. Las tres estrellas de la cola de la osa griega representaba para estos indios a tres cazadores que iban en pos de un oso, representado por el cuenco de la cacerola. Todo el año dan vueltas y vueltas persiguiendo al oso, pero en el otoño, cuando se ve la constelación bajar hacia el horizonte al caer la noche, los cazadores le dan alcance a su presa. Entonces disparan sus flechas. Una de las flechas le da en el flanco y al manar la sangre del oso, pinta los árboles de color rojo intenso.