
Por razones fortuitas tuve que ponerme un inyectable al paso, me recibió una amable enfermera jovencita y bonita. El problema fue que cuando ya estaba todo listo para la aplicación aparece una enfemera vieja. Se queda mirando, pésimo me pareció, y le dice
- Fulanita, ve a la oficina del doctor Tal y ve si ya están los papeles que espero, urgente.
- Le aplico el intramuscular al joven y voy.
- No, yo me encargo, ve ahora más bien, ya por favor, ve de una vez.
Así que la señorita me dejó con la vieja esa.
- Bájese el pantalón por favor.
Todo el mundo al que le han puesto un intramuscular sabe que la zona de aplicación es en el cuadrante superior externo de la nalga. Así que salvo que sean exhibicionistas no hay necesidad de hacer striptease y eso. Yo bajé lo que me pareció suficiente, ni modo que iba a dejar que la vieja se gane pues ya le había visto la cara, conocidas son las viejas así. Pero sin más ni más forcejeó con el pantalón y quedó por los muslos de un tirón. Volteé de inmediato irritado pero adivinando mis intenciones se adelantó.
- Así se hace mejor la asepsia.
¡Ni que me fuera a hacer asepsia del otro lado también iba a decir. Pero opté por callar y ver hasta donde llegaba la vieja ésa. Para su "asepsia" me lo agarró como si fuera a pelar una naranja. ¡Hábrase visto! "Mientras no haga una salvajada me aguanto para ver qué hace" pensaba yo, craneando que iba a hacer después. Tras aplicarme la inyección con el "masaje" de la zona respectivo salí. Justo me crucé con la enfermera jovencita que regresaba corriendo y acalorada. A mi espalda escuché que le decía a la vieja.
- Licenciada, me acordé que a esta hora ya está cerrado.
Y más adelante me crucé con el jefe de la vieja al que por suerte había conocido por casualidad tiempo atrás con motivo de un paseo. ¡Pequeño es el mundo! ... Y le conté todo para que la fastidien. ¡Le agüé la fiesta a la vieja! ¡jajaja!