Este verano redescubrí un ave que no veía en años. Cuando era chico veía alguna santarosita madre solitaria improvisando un nido en algún hueco de un lamparín abandonado. Grande fue mi sopresa al descubrir muy temprano una bandada partida en dos bloques de unos 120 individuos en total, o quizás un poco más. Sobrevolando sobre la grama cual rayador sobre el mar. Increible, no las veía en años pues se habían mudado a una planicie cuadras abajo y donde vivo hay mucho árbol para el gusto de ellas. Me gustó la sorpresa. Verlas volar a tu alrededor es genial. Premio para los madrugadores pues a ellas no les gusta salir cuando el sol ya quema.Esto lo escribí el año pasado, no sé que fue que no lo publiqué en su tiempo.






RSS Feed (xml)
















































